Cervantes Data base de Araucanos

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Luis OYARZÚN, Temas de la cultura chilena, Ed. Universitaria, Santiago de Chile, Colección Cormorán / Imagen de Chile, 1967.

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«Nuestro pueblo actual, que algunos, sin que yo sepa por qué -dice Benjamín Subercaseaux, en su famoso Chile o una loca geografía-, se empecinan en considerar casi limpio de toda sangre aborigen, está en realidad empapado de ella. El chileno, salvo el aporte europeo que vino después y que jamás dominó en su psicología, es un mero accidente transitorio en una historia que remonta a doce mil años. […] Cuando decimos que amamos a Chile y que somos patriotas, no tarda en asomar el detalle criollo y la imagen varonil del animoso araucano» (Ediciones Ercilla, Santiago de Chile, 1944).

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Andrés Bello había designado a La Araucana como «la Eneida chilena»; no bastó más al Dr. Nicolás Palacio para publicar un curioso ensayo, Raza Chilena, hacia 1905, en el que desarrollaba la teoría del «origen ario» de los araucanos por su descendencia étnica de los griegos antiguos (!). Todo lo cual explicaría la victoria militar del pueblo chileno sobre peruanos y bolivianos en la guerra del Pacífico (1879-1883). En este curioso ensayo no muy inocentemente influenciado por las teorías raciales en curso en esos años, se volvía soportable la filiación étnica de chilenos y araucanos, a condición de buscar a éstos un nexo recóndito con el admirado pueblo alemán, y su reconocido talento bélico, es decir, a fuerza de privar a nuestros aborígenes de su «indianidad». Uno de los argumentos del autor consistía justamente en poner de relieve la afinidad natural que en su trato mutuo demostraban los colonos alemanes del sur de Chile con estos últimos, sus inquilinos habituales, a diferencia de lo que ocurría con el latifundista criollo.

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Alberto Blest Gana, diplomático y novelista, nació en Santiago en 1830 y falleció en París en 1920. De espíritu inconformista y adherente a las ideas liberales de su época, fue testigo agudo y severo de la evolución de la mentalidad social chilena y de los conflictos y desgarros de una sociedad de usanzas arcaizantes enfrentada a las rápidas mutaciones impuestas por el avance de la era industrial y de la democracia política.

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Gabriela Mistral en «El pueblo araucano», artículo recogido en la antología Gabriela Mistral. Escritos políticos, selección, prólogo y notas de Jaime Quezada, Santiago, F.C.E., Tierra Firme, 1994. Se trata de la parte medular, precisa el compilador, de un artículo más extenso, «Música araucana», publicado en La Nación, de Buenos Aires, 17 abril, 1932.

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Ver la «Introducción» a La Araucana, de Marcos A. MORÍNIGO, tomo I, Clásicos Castalia, Madrid, 1979.

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Según cálculos de M. A. Morínigo (op. cit. supra), menos de una sexta parte del texto todo del poema -o sea unos 3.940 versos- correspondería a «la tenue materia histórica de que fue testigo» el poeta. La implicación testimonial de Ercilla en acciones bélicas debuta en la estrofa 20 del canto 16, y culmina en la estrofa 37 del canto 36, reuniendo así 11.256 versos de los 21.160 del total. De este modo cabe descontar, en primer término, los versos destinados a digresiones históricas, geográficas, novelescas, etc., así como aquellos otros conteniendo reflexiones moralizadoras o de otro género en introducción a los cantos; son descontables enseguida aquellos versos que, en los relatos de grandes batallas (cantos 19, 22, 25 y 32) evocan las gestas personales de héroes reales o ficticios (Tucapel, Rengo, Andrea).

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Su madre, doña Leonor de Zúñiga, natural de La Rioja, no poseía menores pergaminos familiares, y a la muerte de su esposo entró al servicio de las infantas doña Juana y doña María, hermanas de Felipe II; esta última casará con Maximiliano de Austria, rey de Hungría y Bohemia y futuro emperador de Alemania.

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Estas y otras informaciones biográficas así como algunas otras consideraciones históricas y críticas pertinentes en el cuerpo de estas páginas, remiten a la síntesis substancial de Luis IÑIGO MADRIGAL, «Alonso de Ercilla y Zúñiga», en Historia de la Literatura hispanoamericana, tomo I, Época colonial, obra colectiva coordinada por L. IÑIGO M., Ed. Cátedra, Madrid, 1982. La bibliografía selecta y acuciosa que acompaña dicho artículo nos permite remitir al lector a ella.

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Lo que corresponde aproximadamente al tercio central del territorio del Chile de hoy había terminado de ser explorado y en cierto modo sometido a la corona hispánica, pero la guerra, ya sin Ercilla presente, no terminará con la fecha de la partida del poeta, y toda la vida del país estará marcada por sus rebrotes durante el resto del siglo XVI. Siendo estos mismos sólo un preludio del levantamiento general comenzado por la batalla de Curalaba y la muerte en ella del Gobernador Martín García Oñez de Loyola. Prolongada durante años esta nueva Guerra de Arauco significó la destrucción completa de las ciudades anteriormente fundadas y la desaparición de toda huella de la ocupación española al sur del Bío-Bío.

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One thought on “Cervantes Data base de Araucanos

  1. Datos buenos, pero es solo para referencia aunque no estamos de acuerdo con todos los puntos de vista de estos editores y escritores. Enseñaremos los errores cuándo es necesario de demostrarles si sus creencias son verdaderamente erróneas para apoyar y proveer esfuerzo en nuestra punto de vista más fuertemente.

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